Recibieron a Trump con cacerolazo y muestras de odio en su natal Nueva York

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Desde el inicio de su mandato, el pasado 2o de enero, el presidente de Estados Unidos Donald Trump no había regresado a Nueva York, de donde es originario y el jueves pasado que lo hizo los neoyorquinos lo recibieron con un cacerolazo y pancartas con la frase “Nueva York te odia”.

Decenas de personas contenidas por un cerco policiaco presenciaron el arribo del mandatario al portaviones-museo de guerra Intrepid que se encuentra permanentemente anclado del lado oeste de Manhattan sobre el río Hudson, y pancartas en mano con mensajes de “Trump no es mi presidente”, “No a la prohibición/No al muro” y “México sí pagará por tu impeachment”, expresaron su rechazo al mandatario.

Automovilistas, choferes de camiones, autobuses y taxis pitaban en solidaridad con los más de mil manifestantes que esperaron horas la llegada de Trump, quien fuera su vecino. Trump vivía en Manhattan, en su torre.

“La Gran Manzana contra la naranja podrida”, se leía en una de las decenas de mantas que portaban los neoyorquinos.

Horas antes, un grupo de manifestantes desplegó una manta de unos ocho metros al lado del ferry a Staten Island cuando pasaba por la Estatua de la Libertad. En ella se leía “#NOTRUMPNYC”, el hashtag que se empleó para diversos actos de protesta ante la llegada del presidente a su ciudad.

Ante la oleada de protestas, la Casa Blanca anunció la cancelación una cita con el primer ministro Malcolm Turnbull de Australia en el hotel Península, ubicado a una cuadra de la residencia personal del mandatario en Trump Tower.

Trump arribó a la ciudad después de las 18:00 horas, llegó a un coctel y cena para unos 700 huéspedes con el primer ministro Turnbull en el portaaviones, donde se llevó a cabo la conmemoración de la Batalla del Mar Coral, ocurrida hace 75 años y en la que fuerzas estadunidenses y australianas combatieron de manera conjunta.

Cuando algunos de los asistentes llegaban a la zona, escucharon gritos de los manifestantes que coreaban: “sinvergüenzas, sinvergüenzas”.

Trump no pernoctó en Nueva York, viajó a uno de sus campos de golf, el Trump National Golf Club, en Bedminster, Nueva Jersey del otro lado del río.

Fuente: La Jornada